martes, 16 de junio de 2009

La Eterna Perfección vs El Eterno Perfeccionamiento


Interesante y curioso. Sí, bastante curioso ver cómo la gente se afana arduamente (lo digo con estas palabras buscando la pedantería de la acción de las personas) por conseguir en estas sociedades ser Perfecto.

Y yo me pregunto: “Perfecto… ¿en referencia o comparación a qué?”,… se quiere tener un talla concreta de ropa porque así lo marcan los “cánones” establecidos como “perfección”; se quiere incluso tener un trabajo perfecto con buenos horarios, buen sueldo y buena relación entre empleados y superiores. Se busca ser el padre o la madre perfectos, el estudiante perfecto, el artista perfecto, tener la casa perfecta, … ¿y qué más?... cuántas cosas más vamos a dejar de pensar?
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Querer ser perfecto es una acción ya muerta en el tiempo y estática por dos razones.
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La primera razón es que es muy difícil alcanzar algo en movimiento, y el concepto de “Perfección” lo modifican constantemente y a una velocidad inusual las modas sociales, el tiempo de los años, o una tendencia concreta. Así por ejemplo, si antes era considerado hermoso el cuerpo de una mujer con curvas, años más tarde la delgadez marcaba el cuerpo de una mujer “perfecta”, por poner un ejemplo entendible por todos.
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Otra de las razones es que el simple hecho de alcanzar ese estado individual de perfección, nos convierte al instante en pasivos. “La Perfección” en sí no implica ninguna acción ejecutoria, no implica un camino, no implica pensamiento, no implica razonamiento… no implica más que un estado pasivo , “La Perfección”.
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Sin embargo… el gran secreto de las personas, es el descubrimiento del “Eterno Perfeccionamiento” como acción implícita de manera directa en nuestro comportamiento. Cuando uno se pone como objetivo el eterno perfeccionamiento ya está dando unas pautas a su cerebro para que observe, aprenda, rectifique, pruebe, ensaye, busque… con el fin de mantenerse en un estado perpetuo de acción y aprendizaje. Y de repente, no es tan importante la talla de ropa o el trabajo ideal, el rol de ser padres modelo, la nota más alta en los estudios, o si nuestra casa es la ideal o no, porque se está en un proceso en el que todo se puede mejorar, perfeccionar… es constante como el agua de un grifo abierto, y además nuestro cerebro así lo recibe, lo acepta y colabora.
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Curioso… ver cómo las personas al entrar en la edad adulta (por poner un límite general, sólo general) empiezan a excusarse frente a muchas conductas convenientes y que no realizan diciendo: “Bueno, es que soy un desorganizado”…, “Déjale, si ya sabemos que es un despistado”, y un largo etcétera de situaciones no convenientes que hacen que la persona se abandone, y piense que el simple motivo de ser de una determinada forma con una determinada edad, le excusa para no mejorar, cambiar, aprender, re-aprender, o erradicar conductas… Esa actitud tiene como contrapunto “El Eterno Perfeccionamiento”… cuando una persona, a pesar de haberse acostumbrado a ciertas conductas que ha llegado a convertir en hábito (no ser ordenado, no ser perseverante, llegar tarde por costumbre a las citas, no entregar los trabajos a tiempo, etc.) se propone seguir mejorando.
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Ahí se distingue a las personas maduras por edad, de las que además lo son como Personas.
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Hay que dejar de culparse por no haber alcanzado una forma de ser o de actuar que pensábamos era perfecta, y empezar a trabajar la idea de que en cualquier momento y con cualquier edad, se puede seguir mejorando.
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Es recomendable por tanto salir de esa “zona de confort” por la cual no cambiamos aspectos nuestros por la pereza que puede dar, o por pensar que es muy difícil ya por la edad que tenemos, y comenzar a ser conscientes de que puede que nada de lo que tengamos sea definitivo (nuestro trabajo, nuestro rol dentro de la familia, nuestras pertenencias).

La Eterna Perfección VS el Eterno Perfeccionamiento… ¿qué eliges?
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